domingo, 18 de mayo de 2014

La ausencia de un desayuno normal genera el síndrome peligroso a largo plazo


Médicos suecos consiguieron otra prueba de que un desayuno completo es esencial para mantener la salud y el bienestar. Los investigadores llegaron a la conclusión de que el desayuno pobre o falta en el niño - es un factor importante en el desarrollo del síndrome metabólico en los seres humanos en el futuro.

Los científicos del proyecto de investigación encontraron que aquellos estudiantes  que se privaron de comer
el desayuno, 27 años después, fueron examinados y se detecto la presencia de síndrome metabólico, la combinación de tres condiciones patológicas, la diabetes, la hipertension arterial y la obesidad
 
Los expertos aún no pueden explicar con claridad el mecanismo de la relación entre estos fenómenos, pero los médicos creen que el hecho es indudable de que la falta de desayuno o poca comida afecta al organismo. El desayuno correcto y completo tiene un impacto saludable en el trabajo del cuepo y estimula la actividad cerebral durante el día, dicen los expertos. Por lo tanto, su ausencia puede tener consecuencias muy desagradables.
 
El síndrome metabólico, como una de las posibles consecuencias se manifiestan en dolores de cabeza, fatiga, dificultad para respirar, piel seca, orinar con frecuencia, intensa sed  y apetito, y aumento de la sudoración.


Podemos evitar el Sindrome Metabolico


Con la recuperación de hábitos de vida activos, como pueden ser no utilizar el ascensor, ir caminando al trabajo, tomar el autobús o el metro una o dos paradas más lejanas o pasear en los ratos de ocio, serían medidas preventivas aconsejables. La realización de ejercicio físico regular, adaptado a la edad y la condición individual, ayuda a mantener el peso adecuado; así, caminar 1 h (5 km/h) consume 300 kcal. La marcha rápida ( jogging a 8 km/h) consume 550 kcal. Jugar 1 h de tenis consume unas 500 kcal. En general, la recomendación para prevención primaria en un adulto sería realizar 30 min de actividad física de intensidad moderada todos los días de la semana, teniendo en cuenta que una actividad física aún mayor puede incrementar los efectos preventivos beneficiosos.

Alimentación adecuada

Durante las últimas décadas ha aumentado la evidencia científica del beneficio cardiovascular de las dietas ricas en verduras, frutas, legumbres y cereales integrales, que incluyen pescado, frutos secos y productos lácteos descremados; el modelo más característico es la dieta tradicional mediterránea, que ha demostrado su beneficio en la reducción de la mortalidad general, en la prevención de trastornos metabólicos relacionados con la obesidad, así como en la prevención de la cardiopatía isquémica y de varios tipos de cáncer

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